
Fragmento de Negarse a una noche, cuento publicado en "El Frente de Amaranto" Diciembre-Enero.
Con una torva mirada observa las líneas de su pensamiento que se dibujan en el techo, mientras disfruta estos instantes en los que la pálida luz de un faro viejo y desesperado bebe de su piel. La respiración es cada vez más baja, su mano izquierda cubre la duna de su vientre, y el sexo espera ser acariciado para recordar… No le importa la lluvia, él la desea, y observarla lo tranquiliza un poco. Siempre ha creído que uno existe solamente cuando alguien lo piensa o le regala una mirada y que, en realidad, la muerte nos llega no cuando dejamos de respirar, sino en el momento en que están ausentes todas las personas que nos mantenían con vida.